QUÉ ESPERAR DEL TOUR DE FRANCE 2017

En años anteriores, la organización del Tour de France pareció congraciarse con las capacidades de la nueva luminaria del ciclismo internacional, Nairo Quintana, planteando recorridos con buen número de finales en alto, abundante montaña y una etapa definitiva montañosa que, al menos en el papel, podrían favorecer al colombiano. En este 2017, la carrera se presenta mucho más agresiva, mucho más “redonda” y mucho menos adecuada para las cualidades del que hasta 2016 había sido el máximo rival del actual rey de la Ronda Gala, Chris Froome.

Apenas tres llegadas en alto, nueve fracciones con final apto para embaladores, una etapa 20 contra el cronómetro que podría, como en el pasado Giro, echar por el suelo las aspiraciones de los puros escaladores, ya en el remate de las tres semanas de competencia, configuran la carrera más importante del calendario ciclístico este año. Hará falta un corredor inspirado y con mucha confianza en sus propias capacidades, para enfrentar el trazado de las 21 etapas. Atacando de lejos en las etapas montañosas, resistiendo el ritmo de las etapas clásicas de la primera semana, y presentando un buen desempeño en la cronómetro del penúltimo día, en Marsella.

Chris Froome

Chris Froome, si se juzga por sus presentaciones previas, y con tres campeonatos en su poder, sigue siendo el principal hombre en la planilla, sin embargo, el 2017 se ha presentado más flaco de lo acostumbrado para el desgarbado corredor del Sky. La primera etapa en Düsseldorf, con 14 kilómetros de crono, puede permitirle a Froome poner distancia, desde muy temprano, con los contrincantes que se especializan en escalar montañas. La corta prueba contra el tiempo puede aclarar también si Richie Porte, otrora escudero fiel del inglés, es en realidad el principal rival a vencer en este 2017. Alberto Contador tendrá que pedalear como en sus mejores días, para protagonizar en territorio alemán.

Contador en los colores del Trek

Nairo Quintana, que viene de correr el Giro d’Italia, quedando segundo después de una buena contrarreloj final, en la que perdió menos de lo esperado, pero entregó el campeonato, puede estar confiado en que los kilómetros de prueba contra el tiempo, suman apenas 36, pero tendrá que recordar la lección de buen ciclismo que aprendió de Alberto Contador en El Formigal en 2016. Este año no hay una etapa en la que, con un único golpe de mano sobre un puerto, pueda abrir brecha con sus rivales. Una estrategia que, además, lo ha dejado corto ya en dos oportunidades en la Grand Boucle.

Nairo Quintana en Düsseldorf

De la misma manera que Quintana, que ya corrió este año una carrera de tres semanas y no tiene -como en años anteriores- el trazado a su favor, Romain Bardet, Jakob Fuglsang, Esteban Chaves y Fabio Aru, llegan a la carrera como hombres de importancia, pero sin la presión de ser favoritos. Una condición que podría colaborar en su misión de meterse a la disputa del Tour.

Froome ha sido evidente en su intención de bajarle la temperatura a su rivalidad con Quintana, evitando nombrarlo cuando se le ha preguntado por los corredores a vencer en esta edición de la carrera en la que centra toda su temporada desde 2012, prefiriendo enfocar toda la atención sobre la humanidad del capo squadra del BMC, Richie Porte. La fachada puede engañar a los aficionados, pero no sorprende ni a Quintana, ni a Porte. El boyacense sabe que el triple campeón es el más fuerte de los 198 corredores, y que venciéndolo, la carrera podría ser suya. Porte, por su parte, conoce al Team Sky desde adentro y no duda un instante en que los celestes confían en un cuarto título con el de Kenya. De ellos tres, Porte, a pesar de sus reservas, llega a Düsseldorf con las mejores posibilidades de subirse a lo más alto del podio en Paris.

Richie Porte presentando a su equipo, el BMC

Entre los corredores que pueden ser protagonistas, sin estar corriendo por el campeonato, resalta el nombre del campeón olímpico Greg Van Avermaet, la única ficha del BMC con permiso para buscar victorias parciales. El doble campeón del mundo, Peter Sagan, llega a su sexto Tour de France con nada menos que cinco campeonatos del Maillot Vert inscritos con su nombre, y la mira puesta en completar un sexto consecutivo. André Greipel, John Degenkolb y Marcel Kittel tienen la responsabilidad de ponerle emoción a los remates al sprint, que este año presentarán a un Mark Cavendish convaleciente.

Greipel saluda a los aficionados alemanes

El hombre de la Isla del Hombre tiene la mente puesta en superar las 34 victorias de etapa de Eddy Merckx, y así ratificar su principal reclamo: que es el mejor embalador de la historia. La gran estrella del Dimension Data sabe que llega a la Ronda Gala en la peor condición de cualquiera de las 10 ocasiones en las que ha tomado la partida, pero confía, fiel a su estilo, en tomarse confianza durante la primera semana, que presenta tres tiquetes para los de la velocidad pura. De comenzar perdiendo, será muy difícil que logre superar el golpe moral y así sumar para igualar o superar al “Canibal”.

Para Colombia, la de 2017 es la primera vez en muchos años que la máxima prueba del pedal presenta tantos escarabajos en la lista de inscritos, incluyendo al actual campeón nacional de ruta. Rigoberto Urán, Sergio Luis Henao, Jarlinson Pantano, Darwin Atapuma y Carlos Betancur, completan los siete cafeteros que tomarán la partida el sábado primero de julio. Cinco de esos corredores, vienen de la cantera del profesor Luis Fernando Saldarriaga y el extinto “Colombia es Pasión”.

 

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