TRIUNFO DE DUMOULIN CUMPLE CON EL PRESUPUESTO

Estaba cantado. Pocos corredores en la plantilla de este Giro d’Italia tienen la capacidad de correr contra el cronómetro como lo hace el holandés Tom Dumoulin. Se esperaba que el capo squadra del Sunweb moviera su Giant Trinity a una velocidad imposible de alcanzar para el resto de sus rivales en la lucha por el campeonato, y como consecuencia, que se quedara con el doblete de etapa y liderato, justo cuando la Corsa Rosa supera el ecuador. La fracción cumplió, letra por letra, con la profecía, y ahora, Quintana y el resto del Top 5 de la General, tendrán que remontar más de dos minutos de retraso que acumulan con el Maglia Rosa.

El viento hizo presencia en el trazado de la etapa sagrantina, obligando a los corredores a escarbar en lo profundo del cajón de la voluntad para seguir pedaleando a tope. La resistencia aerodinámica favorece a los hombres con más masa, capaces de producir más vatios absolutos con menor desgaste fisiológico. Los trepadores, como Quintana, necesitan debitar de los ahorros para tener un rendimiento que les permita, siquiera, controlar los daños. Y ese menester fue cumplido a cabalidad por el que en ese momento aún era líder de la Ronda Itálica.

El vencedor de la jornada, en sus declaraciones al final de la etapa, confirmó que la batalla contra la brisa había complicado duramente las cosas durante el recorrido. Afirmando que sus sensaciones sobre la bicicleta habían sido oscuras durante el desarrollo de su prueba, y que él mismo se había sorprendido de su buen desempeño. Punto a favor de los que defienden las ventajas de correr teniendo en cuenta únicamente valores absolutos, como la potencia.

Desde el inicio de su esfuerzo, Dumoulin ya mostraba que era más fuerte que el resto, y que estaba decidido a convertir esa ventaja en un triunfo a su favor. Lo consiguió, y de qué manera, alejando bastante a los demás favoritos en la General. Nibali y Quintana, entre los principales nombres de la planilla, se mostraban como los que más complicaciones tenían. Mientras que Mollema y Pinot, aunque lejos de Dumoulin, se defendían de mejor manera. Geraint Thomas dijo presente, alzando la voz con un segundo lugar en la jornada, que hizo a más de uno lamentar todavía más, la caída del domingo en la etapa del Blockhaus.

Las cosas quedan, entonces, muy apretadas entre el segundo y el quinto lugar, en los que se acomodan los jerarcas de la carrera, y algo más holgadas para Dumoulin, en el liderato. El desgaste que supone defender la posición, arrancando el miércoles, con cuatro escaladas de importancia y un remate de vértigo, irá demostrando si el Holandés tiene con qué llegar a la crono de Milán con posibilidades de ser campeón, o si su principal arma se quedará corta para contrarrestar lo que suceda en la alta montaña. Mientras que los restantes cuatro mariscales, tendrán que ver cómo se van deshaciendo unos de otros, hasta quedar en posición de asalto. 24 segundos entre Quintana y Nibali no dejan mucho espacio para la creatividad y el coraje.

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