NAIRO VENCE, AL COMANDO DE UN MOVISTAR DEMOLEDOR

Se esperaba que la tregua entre los principales hombres de la carrera no sobreviviera a las pendientes brutales del Blockhaus. Nibali y Nairo estaban obligados a romper la paz, con varios más, como Thibaut Pinot y Geraint Thomas, planillados para aprovechar la batalla y hacer lo suyo. Al final, la carrera estalló en mil pedazos y el vencedor ha sido el boyacense Nairo “El Cóndor” Quintana, quedándose con etapa y liderato.

La jornada vio los primeros intentos de conformar una fuga, desde el instante mismo en que cayó la bandera del comisario. La escapada, esta vez numerosa, estaba condenada al fracaso, pues el plan de batalla del Movistar no tenía contemplado que una fuga se quedara con los segundos de bonificación que se entregaban en meta. La docena de adelantados que incluyó, como el día anterior, a Luis León Sánchez, comenzó a ver su ventaja caer a plomo cuando todavía el Blockhaus no estaba en el horizonte.

Con el Movistar imponiendo un paso demoledor en la cabeza del pelotón, las unidades se iban desprendiendo por la cola del grupo, a un ritmo desbocado. Pronto, Nibali se empezó a ver cada vez más solo, lo que animó al Team Sky, que había llevado un bajo perfil durante las dos primeras partes de la fracción, a subir por la izquierda, buscando ubicar a Geraint Thomas. Pero vino la mala suerte e intervino. Una moto acompañante, estacionada en pésimo lugar, desacomodó a un hombre del Sunweb, que a su vez se llevó en picada a casi todo el equipo inglés.

El lote siguió su paso de vértigo, mientras el Sky trataba de recomponerse de alguna manera. Movistar descartaba, sin quererlo, a uno de sus principales rivales. Ya sobre el Premio de Montaña en el Blockhaus, Winner Anacona, la mano derecha de Quintana, se impuso la tarea de seguir rompiendo piernas, con lo que, pronto, el grupo de favoritos se convirtió en una novena de hombres. Faltando algo más de cinco mil metros, Quintana comenzó cambiar el ritmo, descartando de inmediato a seis de los nueve.

Sólo Pinot y Nibali pudieron aguantar el paso del hombre de Cómbita. Pinot , incluso, se animó a dar un asalto él mismo. Nairo reaccionó sin preocupación. El del FDJ acababa de quemar su único cartucho de alta velocidad. Nibali daba muestras de sufrimiento. A ratos, hasta se recostaba del todo sobre el manubrio. Pero siguió a rueda del francés cuando el Capo Squadra del Movistar dio su zarpazo final.

Quintana alzó el vuelo sobre los Montes Abruzos, para irse en solitario, dejando por momentos ver una sonrisa, a veces sentado, otras veces, al estilo de los mejores escaladores del mundo, parado en pedales, como si no sintiera el esfuerzo. La estampa del “Cóndor” de Cómbita se perfilaba sobre el inmenso horizonte que se le abría por delante. Era uno solo con su máquina, uno solo con sus propósitos y el tamaño de su leyenda.Y lo único que tenía por delante era el cielo azul. Y así llegó a la meta.

La sociedad entre los dos europeos no duró mucho. Pinot encontró una mejor dupla con Tom Dumoulin que remontaba de a pocos, desde atrás. Serían ellos dos los que entraran detrás de Quintana en segunda y tercera posición. Nibali, superado por Mollema, del Trek, tuvo que conformarse con el quinto puesto y cedió un minuto en meta con el ahora líder.

El resto de colombianos terminó en buena condición, especialmente Fernando Gaviria que llegó a meta conservando los puntos suficientes para seguir líder de los embaladores.

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