NAIRO MARISCAL DE LA VUELTA

La Vuelta a España ha llegado hasta su última cumbre en la base militar de Aitana, con la carrera en plena disputa. Esteban Chaves sorprendió a Alberto Contador, logrando meterse en la foto histórica que tendrá a Nairo quintana, vestido de rojo, sobre lo más alto del podio en Madrid. La Ronda Ibérica sirvió de escenario para la más apretada de todas las batallas que hasta hoy han protagonizado los dos más grandes del pelotón internacional. Froome lanzó una infinidad de ataques muy potentes, ya en el remate de la fracción, pero el de Cómbita, sin despeinarse, soportó todos y cada uno, hasta lograr cruzar la meta por delante de su eterno rival.

Darwin “El Puma” Atapuma hizo una etapa muy inteligente, metiéndose con mucho esfuerzo a la fuga del día, pero se vio derrotado en los últimos 10 metros por un agónico cambio de ritmo de Pierre Latour, del Ag2R. Atapuma había cumplido a la perfección con cada movimiento táctico que fue necesario, pero la ansiedad lo lanzó en un ataque final que lo dejó sin fuelle, cuando ya tenía la etapa entre manos. De haber conseguido la hazaña, el de Túquerres habría completado un trío de triunfos nunca antes visto en el ciclismo colombiano. Campeonato, etapa y podio, en una sola etapa de una carrera de tres semanas.

La jornada se vivió a máxima intensidad desde la caída de la bandera, con 193 kilómetros a meta. El Sky quiso demoler la resistencia del Movistar, enviando hombres en los múltiples conatos de fuga. Siempre, el Movistar reaccionó controlando la carrera. Pasarían largos minutos, y casi un 25% del recorrido, antes de que una fuga se consolidara. Froome había logrado meter a David López, y Quintana a uno de sus mejores hombres, Rojas. Atapuma viajaba allí, seguro de poder dar el golpe en el final sobre Aitana. Trofimov y Howson, del Tinkoff y el Orica, aprovechaban el grupo para favorecer a sus jefes, ya sobre el cierre.

Dos hombres se adelantaron al resto de escapados, para recorrer gran parte del trazado, en dupla. Rudy Molard y Luis León Sánchez parecían llamados a disputar la etapa cuando, llegado el puerto final, comenzaban la subida con buena ventaja. Detrás de los escapados, venía, acompañado por Howson que había frenado para esperarlo, un Esteban Chaves inspirado. El bogotano había atacado poco antes de coronar el penúltimo puerto del día, tomando por sorpresa a Contador, que en la crono del día anterior lo había sacado del podio.

En el descenso desde Tudons, en solitario una buena parte del camino, Chaves no dejaba de recortar la ventaja que lo separaba del tercer puesto de la General. Contador reaccionaba, sin mucho aire para hacer verdadero daño en la movida del colombiano. Ya después, “Chavo” encontró la ayuda de Howson, y con su compañero por delante, consiguió adelantar al del Tinkoff en la general.

Esos movimientos del Orica y el Tinkoff favorecieron el trabajo del Movistar, que pasaba a segundo plano en el lote de los favoritos, donde todavía eran mayoría. Froome se iba quedando solo, aunque confiado en su gregario que iba adelantado. Una ventaja con la que ya no contaba Quintana, que perdió a Rojas en una caída absurda, provocada por una imprudencia del vehículo de los comisarios. El telefónico sufrió fractura abierta de tibia, y lo espera una larga recuperación.

Metidos todos, los escapados y los favoritos, en la subida final, Chaves siguió, ya en solitario, abriendo huella en una cabalgata de antología. Contador trataba de controlar los daños, pero sus fuerzas no eran suficientes. Valverde, el último hombre de Nairo, le entregaba la glora a su jefe de filas, que quedaba, mano a mano, en un duelo ciego contra Froome. De repente, apareció López, que de inmediato se dedicó a apretar el paso, creyendo que Nairo perdería la rueda.

Pero Nairo fue más. Inconmovible, el boyacense respondía a los rabiosos cambios de ritmo de Froome. Uno tras otro, los ataques del británico se hacían más desesperados. Fuera de su zona de comfort, el nacido en kenia se paraba en pedales, mirando entre sus piernas, para verse siempre sorprendido por la presencia imperturbable de Quintana. López, ya agotado, se hacía a un lado. Y así se fueron los dos titanes, buscando una meta donde ya eran varios los corredores que habían completado la fracción. Entre ellos, Atapuma, bañado en lágrimas, lamentaba su descuido.

Los ojos de las cámaras se repartían entre la cabalgata de Chaves y el duelo cerrado de Froome y Quintana. El bogotano alcanzó al meta y comenzó su propia cuenta regresiva. Contador seguía tratando de controlar el retraso que acumulaba, por lo que la tensión se acumuló en el rostro del hombre del Orica. La espera no fue larga, el speaker de la carrera anunciaba, con Quintana y Froome ya en el estrecho de meta, que Chaves era tercero. De pronto, cuando Froome ya claudicaba, Nairo alzó vuelo y se fue a buscar una raya de sentencia que valía un campeonato. Por detrás, el triple campeón del Tour de France aplaudía el triunfo de su archienemigo.

29 años atrás, Luis Herrera, el de Fusagasugá, el “Lucho” de la leyenda, concretaba la profecía que anunciaba la llegada de unos hombres escarabajos, invencibles cuando la gravedad se ensaña contra los ciclistas, convirtiéndose en campeón de la Ronda Ibérica. Desde hoy, lo acompañará en esa lista el “Cóndor” Quintana.

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