CICLISMO AGÓNICO EN AUBISQUE. FROOME Y QUINTANA, UN NUDO CIEGO.

Quintana no encuentra la clave para derrotar a Chris Froome, en el que ya se instala como el duelo legendario de esta generación del ciclismo mundial. Bartali, Coppi, Anquetil, Bobet y ahora Quintana y Froome. La historia del pedal no será la misma después del duelo que se ha tranzado entre el corredor británico y el colombiano. En la que confirmó ser la Etapa Reina de esta Vuelta a España, se vivieron escenas de ciclismo épico como pocas veces en estos últimos años, con protagonistas como Robert Gesink y Simon Yates, asincopados con Froome y Quintana, en el empeño por robarse la atención de los aficionados.

El sinuoso paisaje de los Pirineos sirvió de escenografía a la etapa más dura de toda la temporada 2016.

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La etapa ha sido para el hombre del Lotto-Jumbo, Robert Gesink, que dejó la piel en un remate agónico por cornar primero el Aubisque. Desde la fuga, el espigado holandés, buscó inscribir su nombre en una de las cumbres más antiguas del ciclismo, y lo consiguió en contra de la resistencia de Egor Silin y Kenny Elissonde. Un logro que se habría visto frustrado si la subida hubiera sido un poco más larga.

Simon Yates, el excelente escalador del Orica, venía lanzado en una cacería de 40 kilómetros en la que, durante un trecho estuvo al resguardo de algunos compañeros de equipo, pero después debió completar en solitario, ya sobre tortuosa la subida final. De haber contado con más kilómetros, el británico sería ahora el vencedor de la etapa. Su compañero Esteban Chaves, entró bien ubicado en la fracción y se metió al tercer puesto de la General, en un asalto que comenzó cuando la tensión entre Froome y Quintana era ya insportable.

Fue dentro de los últimos 10 kilómetros del trazado, cuando, ya reducido el grupo principal a sus mínimas unidades, Quintana atacó por primera vez a Froome. El del Sky se encontró retrasado varias decenas de metros, pero encontró respaldo en David López, que desde la fuga, lo esperaba para darle esa asistencia. Un movimiento táctico impecable por parte de los celestes. Con esa rueda, el triple campeón del Tour alcanzó de nuevo a Quintana, tranzando un nudo ciego que no se resolvió hasta la meta.

Faltando unos 6 kilómetros para el final, con chispas saltando por la fricción entre los dos más grandes, Chaves decidió ir por lo suyo y se liberó de la disciplina que imponían los dos titanes. Quedaba apenas Alberto Contador, como testigo del duelo. Y fue el de Pinto el que le puso picante a las cosas cuando parecían más cerradas. Alberto lanzó un ataque suicida, atrayendo la atención de Froome, que obligó a Quintana a Reaccionar. El jefe del Tinkoff se sentó, poco después, para buscar un paso más amigable, dejando la batalla encendida.

Una y otra vez, Quintana atacó a Froome, que fue siempre conservador, pero nunca se mostró débil, respondiendo sin pasar a la ofensiva. Seis veces, Nairo intentó derrotar a su némesis, pero le fue imposible. Y así, hombro a hombro, llegaron a meta, donde el líder de la General consiguió adelantar algunos centímetros al de Kenia. La Etapa Reina cumplía con el espectáculo, pero se agotaba sin ofrecer diferencias para sentenciar la carrera.

 

 

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