TRES DÉCADAS, UNA MISMA ESCENA. QUINTANA GANA SOBRE COVADONGA

La imagen era conmovedora hasta los huesos. Las mismas curvas, las mismas piedras desnudas. El estrecho camino entre montañas sinuosas. Herrera, en solitario, venciendo la gravedad, haciendo concreto el sueño de un país entero. Abrir los ojos y ver a otro hombre menudito, montado sobre una bicicleta, movido por el portento de sus piernas, desafiando las alturas del Santuario de Covadonga, para barrer en un único golpe de mano con la Vuelta a España.

Aplastando a los rivales. Así llegó Nairo Quintana a la meta en Lagos de Covadonga.

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Nairo Quintana ha conseguido derrotar a todos sus rivales sobre el más legendario de todos los puertos de montaña de la Ronda Ibérica. Al hacerlo, se ha puesto líder de la Clasificación General, de la Combinada y ha dejado claro el tamaño de su talento. Alberto Contador fue el único que se atrevió a desafiar al hombre de Cómbita, y lo hizo a su mejor estilo, apretando los dientes, parado sobre los pedales, desafiante. Quintana lo dejó hacer. Le permitió al de Pinto creer que podría resistirle el paso. Una vez y otra vez, Nairo cambió el ritmo. Una y otra vez, el del Tinkoff reaccionó.

Un aficionado, vestido con el tricolor colombiano, corría al costado del camino, teléfono en mano, pidiéndole a Quintana una sonrisa para la foto. El del Movistar, viendo la oportunidad de demoler la confianza del “Pistolero”, giró su cabeza, franco, sonrió tranquilo y continuó su marcha. Contador comenzaba a flaquear. Dos veces más, Nairo se levantó sobre los pedales, sabiendo que la humanidad de su rival acusaba el esfuerzo. Finalmente, Alberto se sentó sobre su Tarmac y reconoció su derrota. El límite entre el recuerdo y la realidad, se fundía en una sola imagen.

Eran Herrera y Quintana hechos una misma cosa. Era el mismo cielo color plomo y el lago al fondo. La misma curva a la derecha y la meta estrecha donde uno y otro apenas pudieron alzar los brazos. Quintana completaba la subida a los Lagos de Covadonga como lo hiciera su compatriota 29 años atrás, en solitario, seguro, confiado en su superioridad. Por detrás, se destababa una batalla tremenda.

Muy al comienzo de la trepada, Chris Froome se fue retrasando. Fue cediendo metros ante un pelotón que se desgrabana con cada metro de la subida. Muchos lo dieron por muerto. Sus reacciones sobre la bicicleta no se inclinaban por confirmarlo o desmentirlo. Valverde en su propio grupo. Chaves perdía el paso. Atapuma sufriendo el esfuerzo de días anteriores. Los sobrevivientes de la fuga, regados por las pendientes. Sólo Robert Gesink resistía en punta. El último escollo entre Quintana y la victoria.

Nairo superó a Gesink y la etapa quedó en su manos. Froome recogía gente desde atrás. Primero fue Chaves, que llevado por uno de los suyos, buscaba controlar los daños. Después, el del Sky, habiendo abandonado al bogotano, alcanzaría a Valverde. El telefónico se pegaba a su rueda sin permitirle un respiro. Juntos alcanzaron a Gesink. El del Lotto Jumbo marcaba un duelo por la honra. En meta, le arrebataría el segundo lugar al triple campeón del Tour.

Contador, derrotado, doliente, escalaba cubierto de vendajes. Él, que no sabe lo que es perder en una Vuelta a España, tuvo que ver a todos sus rivales pasarlo de largo. Chaves fue el último, ya en los metros finales, en adelantar al del Tinkoff. La etapa más anticipada de la primera semana, llegaba a su fin.

 

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