LA SCOTT FOIL VENCIÓ EN LA ROUBAIX

Para quienes siguieron nuestra transmisión el domingo, no será sorpresa que hablemos de las ventajas técnicas que brindan las diferentes tecnologías que se ponen en uso durante la legendaria Paris-Roubaix. El “Infierno del Norte”, como las contrarreloj, es el lugar para poner a prueba todas las innovaciones que los ingenieros, detrás de bambalinas, desarrollan pacientemente cada año.

Los múltiples sectores de adoquín, correctamente llamados por los alemanes, “Cabezas de Niños”, le agregan mucha dificultad a los ya duros 250 kilómetros que propone cada año la Reina de las Clásicas, y constituyen el alma misma de la carrera. Contrario a lo que sucede en el ciclomontañismo, en el que las suspensiones en ambos ejes son perfectamente comunes, en el ciclismo de ruta son prácticamente inexistentes, considerando que mantener la ligereza de las máquinas, es la preocupación fundamental de cada integrante del deporte.

Para tratar de contrarrestar esa dificultad, los ingenieros de las casas fabricantes se dedican a desarrollar tecnologías que, sin agregar peso excesivo, incrementen la transmisión de potencia sobre el pavé, a la vez que reduzcan la fatiga del ciclista. Trek, Bianchi, Pinarello y Specialized han llevado esos adelantos a niveles muy elevados. Elementos viscoelásticos, geometrías microafinadas, marcos desagregados, materiales con prestaciones acústicas, etc. La Lista continúa con una cascada de términos técnicos que parecen salidos de la NASA.

Boonen, Stannard y Hayman, a full gas sobre el Velódromo de Roubaix. © Handout Team Sky.
Boonen, Stannard y Hayman, a full gas sobre el Velódromo de Roubaix. © Handout Team Sky.

Para acabar de complicar las cosas, las variables que se atacan cuando se reducen las vibraciones, perjudican la necesaria rigidez de los marcos. La relación entre la rigidez y la comodidad es inversamente proporcional, pero también es directamente proporcional a la cantidad de potencia que las ruedas imprimen sobre la carretera. Un delicado rompecabezas que quedó en entredicho este domingo cuando Mathew Hayman cruzó primero por meta en el velódromo de Roubaix.

El australiano decidió desprenderse de toda la parafernalia tecnológica que rodea a la Paris-Roubaix y correr con la bicicleta que usa todos los días de la temporada. Hayman corre con el Orica GreenEdge, lo que significa que el veterano gregario recibe una Scott Foil como su principal herramienta de trabajo. Un marco que es publicitado como el más liviano de los que componen el pelotón profesional. Más allá de argumentos publicitarios, lo que sí es sabido entre corredores y especialistas por igual, es que la Foil es la más rígida de las bicicletas disponibles en el World Tour.

Pinarello Dogma K8-S.
Pinarello Dogma K8-S.

Que es una bicicleta veloz pero “algo incómoda” cuando la carretera no es una superficie perfecta, parece ser el veredicto unánime. Por eso sorprende tanto que Hayman la haya escogido sobre la más dócil Scott Solace, también disponible para el Orica. En sus propias palabras, el nuevo Rey del Adoquín dice que en la semana previa pensó que saldría con la máquina que más conoce, la que lo acompaña a todas partes, y vería cómo iban las cosas el domingo. Y las cosas salieron perfectamente.

Dos cosas definen la Scott Foil: 1. Su rigidez transmite más de la potencia producida por el corredor, y 2. Sus características aerodinámicas otorgan un ahorro en vatios que puede significar conservar energía o adelantarse varios segundos al cabo de 100 o 200 kilómetros. Por cómo se dieron las cosas en la 114ª edición de la Roubaix, una larga fuga y un final al embalaje sobre un velódromo, se puede afirmar desde lo cualitativo, que la máquina de Hayman le dio la ventaja. El tren trasero elástico de las otras dos bicicletas que disputaron el sprint final, Specialized Roubaix, para Boonen y Pinarello K8-S de Stannard, resta muchos vatios a la hora de embalar.

Seguramente habrá otras condiciones que no están siendo ponderadas, y este análisis no busca llegar a esas profundidades. Sin embargo, hay una verdad incontestable y es que un chorro de agua helada cayó sobre los departamentos de diseño de las casas fabricantes cuando el australiano alzó los brazos, victorioso, sobre una bicicleta que contradice todo lo que han estado vendiendo los últimos años.

Specialized Roubaix
Specialized Roubaix

Otras decisiones “disruptivas” que tomó Hayman para equiparse, con respecto a las decisiones los que eran favoritos para el domingo incluyen, una única capa de cinta en el manillar, cambios electrónicos (Cancellara no los usa), ausencia de shifter en la parte superior del manillar (de uso muy extendido), sillín Fi’zi:k Antares (de poco acolchado) y tubulares regulares para asfalto (existen específicos para el pavé), aunque sí pidió que fueran de 28mm.

Detalles mecánicos de la bicicleta de Hayman:

  • Scott Foil
  • Grupo electrónico Shimano Dura Ace 9070 Di2.
  • Shifters satélite en los drops.
  • Frenos Dura Ace integrados al marco.
  • Ruedas Shimano Dura Ace C50.
  • Tubulares Continental Competition Pro LTD de 28mm.
  • Coronas 53/44.
  • Cassette 11-25.
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