QUINTANA SIGUE ESCRIBIENDO SU LEYENDA.

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Hasta el último metro. Hasta el último segundo. En contra de la física, corrió Nairo Quintana la última fracción en disputa de esta 102ª edición del Tour de France. El boyacense partió el sábado con la intención de ganar la etapa que terminaba en el Alpe d’Huez, y ojalá, remontar los 2:38min que lo separaban de ser el Rey de la Grand Boucle. Por su parte, el ahora virtual nuevo campeón, Chris Froome, solo tuvo que controlar los daños para conseguir, por segunda ocasión en su carrera, alzar los brazos en lo más alto del podio en Paris.

Dando gracias al cielo, llegó Quintana al Alpe d'Huez.
Dando gracias al cielo, llegó Quintana al Alpe d’Huez.

Fue una jornada corta, con apenas 110,5 kilómetros, en los que se comprimieron todas las emociones que la afición estuvo esperando ver en las tres semanas que antecedieron. Tres semanas en las que el Movistar se la jugó para hacer moñona en el Alpe d’Huez. Los telefónicos pusieron la táctica al servicio de Alejandro Valverde, y se confiaron en las fuerzas, el talento y el estilo agresivo, ahora escaso en el pelotón de la máxima categoría, de Nairo Quintana, para intentar la triple corona de ganar el Tour, ser el mejor equipo y poner a Valverde sobre el podio.

Froome, seguido de cerca por Alejandro Valverde, se enfrenta a la última curva del día.
Froome, seguido de cerca por Alejandro Valverde, se enfrenta a la última curva del día.

Pero no ha podido ser. En la segunda etapa, Quintana se vio cortado en un abanico, perdiendo tiempo muy valioso, frente a un Sky que reaccionó bien, consciente de que esa podía ser la carta ganadora. Días más tarde, Froome, en la única etapa en la que se le vio a la ofensiva, sumó otro minuto largo, a la diferencia que ya le imponía al de Cómbita. Con esas dos etapas a su favor, el equipo británico se dedicó a defender la diferencia con garras y dientes. Y la estrategia les ha dado fruto.

No fue que Quintana haya sido más lento que Froome. Pues no lo fue, y no lo es. Fue que el Team Sky contó con la ayuda del Movistar, que contuvo a Nairo, con la intención de no perjudicar un tercer puesto en el podio, que se consolidaba en las piernas de Alejandro Valverde. A esa tarea dedicó Unzué sus movimientos tácticos. Las razones para tomar esa decisión, quedarán en el misterio. “El Condor” era a todas luces superior a Froome, pero el detrimento que sus ataques podían conllevarle al murciano, impidió que el colombiano pudiera hacer una carrera diferente. Una en la que habría podido hacer diferencias y cambiar el resultado al que hoy se debe acomodar.

Siempre se vio a Nairo con la fuerza suficiente para seguir restando. Pero le faltó carretera.
Siempre se vio a Nairo con la fuerza suficiente para seguir restando. Pero le faltó carretera.

Apenas el viernes, durante la etapa 19, se le permitió a Quintana dar un ataque que no fueran disparos de salva. Con apenas 5,000 metros para descontar, consiguió restar poco más de medio minuto. Quedaban 158 segundos para remontar, en los 110 kilómetros de la etapa 20. Con el podio de Valverde ya en la bolsa, solo faltaba confiar en las superiores capacidades de Nairo en la montaña, para conseguir un triunfo parcial, y, si la suerte acompañaba, un campeonato del Tour que habría pasado a la leyenda. No hubo etapa y no hubo Tour.

El día arrancó con una fuga. Aventura que nunca tuvo más de cuatro minutos de ventaja. Con la Croix de Fer a medio camino entre Modane y el Alpe d’Huez, se esperaba que las emociones arrancaran mucho antes del final sobre el mítico refugio alpino. Cuando el reducidísimo grupo del líder alcanzó la marca que anunciaba 3,000 metros a la cumbre del puerto, un ataque de Valverde hizo levantar de su silla a millones de aficionados que venían cocinando a fuego lento el grito de “¡atacó Nairo!

Quintana, el mejor escalador del mundo en bicicleta.
Quintana, el mejor escalador del mundo en bicicleta.

Apenas unos metros más adelante, el boyacense se levantó sobre su bicicleta y se fue a alcanzar al segunda espada del Movistar. Lo encontró rodando a un ritmo que no auguraba resultados, apenas 15 segundos por delante de Froome. Tras una corta conferencia, se decidieron por un ataque corto, ya sobre las 21 herraduras del final. Poco tiempo después, Froome los alcanzaba. Iba solo, sin soldados, y acusando el esfuerzo de la cacería. Pero el terreno por delante era al descenso, y pronto, lo que era un grupo mínimo de hombres, se convirtió de nuevo en un lote abultado, con varias unidades del Sky protegiendo a Froome.

Otra vez la calma chicha, que anunciaba la tormenta. Algo en la reacción de Froome sobre la Cruz de Hierro hacía soñar a millones con que un cambio de ritmo de Quintana, podría dejarlo fundido y cambiar las cosas en la general. Sin embargo, el paso del Team Sky le permitió al desgarbado keniata recuperar las fuerzas. El ataque llegaría, no había duda de ello. Pero con apenas 14 kilómetros por delante, las matemáticas iban en contra de Quintana.

Y el boyacense aceleró. Y el boyacense se fue del control del Sky. Y el Sky escalaba el Alpe d’Huez con dos tremendos gregarios a la vanguardia, y Froome regulando las fuerzas. Y Nairo comenzó a recoger segundos. Y los segundos sumaron un minuto. Y en su cabalgata, se encontró con su paisano, Anacona, que a todo vapor, lo ayudó a seguir restando. Froome, seguido de un Valverde seguro de su tercer lugar, apenas se esforzaba por no perder el Tour. Thibaut Pinot dejaba el alma, veinte segundos más adelante, para no ser alcanzado por Quintana y poder ver su nombre inscrito en la curva 14 del templo supremo del Tour.

Quintana tuvo en Winner Anacona a su mejor escudero.
Quintana tuvo en Winner Anacona a su mejor escudero.

Primero cruzó Pinot por meta. Después lo haría Nairo Alexander “El Cóndor” Quintana, dando gracias al cielo por haber terminado sin incidentes su segundo Tour. Por ser nuevamente segundo y nuevamente el mejor de los menores de 25 años. En cuarta posición, apenas centímetros por detrás de Valverde, pasó Christopher Froome, cuestionado, vituperado, maltratado por la afición, con su estilo de espanto, desbaratado sobre una máquina que parece quedarle demasiado corta, pero campeón de la Grand Boucle y Rey de la Montaña.

Froome ya virtual campeón del Tour.
Froome ya virtual campeón del Tour.

Queda apenas el paseo triunfal para un Team Sky que ganó con lo mínimo. El final de un Tour como pocas veces había sido diseñado, para que lo ganara un escalador puro. No nos queda duda de que Quintana ganará alguna vez, seguramente por primera ocasión para Colombia, la máxima carrera de bicicletas del mundo, pero es imposible retraerse a la sensación de que lo tuvimos muy cerca, y lo perdieron las decisiones de otros.

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