LA REINA LE HIZO JAQUE A CONTADOR.

El Tour terminaría su primera semana en una etapa magnífica, con un recorrido lleno de montañas. En la partida de Mulhouse solo se hablaba de una cosa: si Alberto Contador quería tener alguna posibilidad de ganar el Tour de France, el día de hacerlo era hoy. Los del Tinkoff Saxo preparaban una batalla de las que pasan a la leyenda, recibieron a cambio un golpe certero. Un jaque al rey.

Siete puertos de montaña. Entre ellos cuatro de primera categoría, el último en meta, tras una rampa durísima del 20% de pendiente. Ese era el menú de los 161 kilómetros que ofrecía la jornada. Las fugas no se hicieron esperar. Hombres como Joaquím “Purito” Rodríguez o Thomas Voeckler, conformaron un grupo numeroso que se distanció del pelotón principal. Fue tanta la ventaja, que a falta de muchos kilómetros de meta, Kwiatkowski se ubicaba en el primer lugar de la general. Parecía golpe de mano del Omega Pharma.

Los duelos iniciales del día se vivieron entre Rodríguez y Voeckler, luchaban por los puntos de los premios de montaña.
Los duelos iniciales del día se vivieron entre Rodríguez y Voeckler, luchaban por los puntos de los premios de montaña.

Con el paso por la primera dificultad de montaña, el Col du Firstplan, de segunda categoría, ya veíamos la que sería la constante del día: “Purito” a la caza de los puntos de la clasificación de montaña, con Voeckler disputándole. Vendría el descenso y la meta volante, situada en un leve ascenso, que se quedó Peter Sagan, terminando su trabajo del día. Sagan frenó una vez recogió los 20 puntos que buscaba y esperó a sus compañeros de escapada. Seguramente sabiendo que poco más adelante las montañas lo devolverían a lugares menos honrosos.

Ya sin el eslovaco del Cannondale, la fuga siguió abriendo brecha con el pelotón. Tony Gallopin, que salió lleno de esperanzas, inyectado con esa energía que el Maillot Jaune de los líderes le entrega a su portador, comenzaba lo que él mismo describió al llegar a meta, en La Planche des Belles Filles, como “cuatro horas de un solo sufrimiento”. En el descenso del Firstplan, dos protagonistas del día, saltaron del grupo, aprovechando su capacidad para la bajada. Eran  Tony Martin, que soñaba con mantener el liderato de la montaña y Michal Kwiatkowski. Para ese momento, tres de las camisas de honor en la carrera, rodaban en la fuga. Martin con la de pepas rojas, Kwiatkowski con la blanca de mejor joven y Sagan como el hombre con más puntos en los embalajes.

Esta dupla fue la única que trabajó en la fuga. Martin y Kwiatkowski.
Esta dupla fue la única que trabajó en la fuga. Martin y Kwiatkowski.

Vendría la subida al Petit Ballon, donde Sagan perdió definitivamente la rueda de la fuga, el puerto más largo del día. Los prófugos se debatían en ataques y contraataques. Al final un sprint corajudo entre Voeckler y Rodríguez dejó al catalán como vencedor. A partir de ese momento “Purito” entró en una racha de primeros lugares, sumando importantes cifras que pronto lo anunciaron como el nuevo Rey de la Montaña. Voeckler le disputó varias veces, pero ya no pudo más arrebatar el primer puesto. La voluntad de Joaquím era invencible.

Con una hora y 45 minutos de carrera en las piernas, las diferencias de tiempo ya ubicaban al joven corredor del Omega Pharma, Kwiatkowski, como líder virtual. Para ese momento la escena recurrente al frente de los fugados era Tony Martin llevando a su compañero. Los demás simplemente aprovechaban ese paso, yendo a rueda de los dos farmacéuticos. Un desgaste que sería la ruina de los dos.

Y entonces, llegó la mala fortuna y se posó sobre Tiago Machado, hasta el momento tercero en la general, que se fue violentamente al piso durante la bajada. Machado, hombre del equipo invitado NetApp Endura, se recompuso lo suficiente para seguir rodando y terminó llegando a meta por fuera del límite de tiempo. Al final los comisarios lo favorecieron con una repesca. El coraje de terminar la jornada en el estado en que lo hizo le valieron esa prebenda.

La historia se repitió en el tránsito hacia el Col du Platzerwasel. En una sección recta del descenso, cuando ya se buscaba la tercera escalada del día, Alberto Contador, mientras trataba de sacar unas barras energéticas de su bolsillo, perdió el agarre de su manillar al pasar por un hueco en la vía y terminó mordiendo el polvo. Cayó con tal fuerza que terminó rompiendo su zapatilla izquierda. Pero ese era el menor de sus problemas.

Mas de cinco minutos duró al borde del camino, Alberto Contador, antes de volverse a subir a la bicicleta.
Mas de cinco minutos duró al borde del camino, Alberto Contador, antes de volverse a subir a la bicicleta.

Inmediatamente cayó, el hombre de Pinto se puso de pie y se ubicó a un costado del camino, esperando su vehículo de apoyo. La caravana es larga y a Bjarne Riis le tomó un tiempo alcanzar a su mejor gladiador. Rápidamente bajaron del techo la segunda bicicleta de Contador, solo para darse cuenta que en un roce con el carro del Belkin, el marco se había roto por la mitad. Bajaron una tercera bicicleta, mientras el médico atendía a Contador que sangraba de su rodilla derecha. Durante todo ese tiempo el Capo Squadra del Tinkoff no se mostró afanado.

Contador reinició la marcha, primero en solitario, y poco después ayudado por cinco hombres de su equipo. La situación parecía controlarse. Contador recuperaba posiciones, tenía buena compañía, el tiempo se ponía de su lado, abriendo una lluvia que detenía levemente a un pelotón que, de todas maneras, redujo el paso para esperarlo. Kwiatkowski, sabiéndose líder, apretó el paso, poniendo aún más tiempo entre él y Gallopin.

18 kilómetros estuvo Contador intentándolo. 18,000 metros de dolor indescriptible. Finalmente, tras agradecer a Michael Rogers, el jefe de los banqueros redujo el paso, se hizo a un lado y pronto estaba subido en el asiento de adelante de un auto de su equipo. Todo ese tiempo estuvo Oleg Tinkov, el patrón del equipo, presenciando la escena desde el asiento de atrás. Viendo sus ilusiones desvanecerse.

El aspecto de Contador, luego de la caída, era catastrófico. Se ha conocido que tiene fractura de tibia.
El aspecto de Contador, luego de la caída, era catastrófico. Se ha conocido que tiene fractura de tibia.

Una vez Contador abandonó, el Astana de Nibali cambió por completo de estrategia. Los soviéticos se pusieron al frente del lote, en una sola fila, y comenzaron un trabajo de demolición del que el mayor perjudicado sería el Maillot Jaune de Gallopin. Aunque por delante las cosas no pintaban mejor. Con 40 kilómetros de sufrimiento por delante, Kwiatkowski veía su ventaja reducida a 3:50 minutos. Perdía el liderato virtual. Pronto perdería también a Martin. Derrotado por un trabajo solitario, a destajo.

Fue a 20 kilómetros de meta. Con la fuga muy reducida, Martin simplemente se fundió. De repente se hizo a un costado y bajó de unos poderosos 17 o 20 kilómetros por hora, a unos 4 o 5. El alemán lo había dado todo. Quedaban dos ascensos impresionantes. Kwiatkowski tendría que defender su ventaja en solitario. La suerte estaba echada.

Apenas se vio solo el polaco trató de seleccionar lo que quedaba del grupo. “Purito” respondió de inmediato. Los dos se fueron por delante. Kwiatkowski con la posibilidad de aprovechar el trabajo de un gran escalador como es el jefe del Katusha. Rodríguez con la promesa de una etapa, practicamente en la mano. Nibali y su escuadra tenían otros planes.

Todo le salió perfecto al Astana.
Todo le salió perfecto al Astana.

Kwiatkowski se cortaba a los pocos metros. Visconti, del Movistar recuperaba el paso y se iba detrás de “Purito”. En ese orden pasaron por el Col de Chevrères. El descenso favorece al polaco, que no tiene escrúpulos cuando se trata de dejarse llevar por la gravedad. Se arriesga al milímetro y recaptura a un prudente Rodriguez. Lo deja regado. Restan 15 kilómetros. Pero la sentencia final la tenía que dar la subida al Col de La Planche.

“Purito” alcanza a Kwiatkowski. Nibali ha hecho lo suyo en el descenso. A pesar de perder a Michele Scarponi que se fue de largo en una curva, cuando apenas restaban 10,000 metros, el Astana ya tenía en la mira a la dupla puntera. 1:30 minutos era la distancia que los separaba. Nibali se veía completo, exultante. Rodriguez y compañía ya acusaban los muchos kilómetros escapados. Solo la voluntad y la promesa de una recompensa abundante, los ayudaban a seguir.

Rodríguez desprende a Kwiatkowski y se va en solitario por una victoria que no sería.
Rodríguez desprende a Kwiatkowski y se va en solitario por una victoria que no sería.

El primero en ver la pared de la derrota fue Kwiatkowski. A cinco kilómetros de meta, un ataque del Capo del Katusha deja enterrado al polaco en un hueco del que ya no saldría más. Joaquím, viviendo un Tour muy por debajo de sus expectativas, que eran bajas, se reivindicaba con lo que parecía una segura victoria de etapa. Dos mil metros fue todo lo que duró el sueño del “Purito”. Un inteligente Nibali esperó para dar el último zarpazo. Sabiendo que lo más duro del puerto estaba al final, después de un leve descanso, su estado de fuerzas era mejor que el de Rodriguez. Con apenas 22 segundos para recortar, “El Tiburón” dio el salto y se fue con una aceleración apabullante. Pronto alcanzaba al puntero. Ya solo le quedaba el último kilómetro. Nunca cedió. Sin ninguna compasión abandonó a un “Purito” desolado, que terminaría cruzando la meta muy por detrás del primer puesto que lo atrajo, como un canto de sirena, por 155 kilómetros.

No se pierda ningún detalle de la etapa, con nuestro resumen fotográfico.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Este año el tour esta intratable, no respeta campeones mucho menos gente nueva, esperemos que Nibali siga contando con muy buena suerte y llegue triunfante y se haga dueño del tour 2014

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